Blogia
al norte del norte

Tratado a seguir para averiguar porqué los besos no pueden con la decadencia

Tratado a seguir para averiguar porqué los besos no pueden con la decadencia Los mismos labios que besé hace unos días me dijeron poco después que no le convenían. Que no. Que soy un ser muy decadente, y yo emperrado en mi felicidad momentanea, lo negaba: "Pero si soy un tío muy alegre" (cosa absolutamente cierta, por mucho que ella se empeñe en negarlo). Los mismos labios que me anuncian una sonrisa y los mismos que adelantan ese gesto de lluvia tan propio de las personas sensibles, de esas que sufren por lo que no son, por lo que quieren ser y por todo lo que dejan de sentir. Ella es uno de esos seres que merece la pena, pero comete el error propio de los casi todos los demás, el egoismo espiritual. Sólo creen que sufren ellos. Piensan que el después de un acto espiritual como es la manifestación de un beso, sólo les incumbe a ellos. Quizás no los vuelva a besar nunca, quizás sólo lleguen a se un recuerdo imborrable, o algo para olvidar.

Su forma de besar es muy curiosa, tiene la boca pequeñita, pero son jugosos y casi se podría decir que saben a fresa. Algunas veces cuando me besaba, agachaba la cabeza, como rota por la vergüenza. Le resulta muy difícil acercarme su mano, mis caricias no parecen afectarle, es como si la situación no fuera con ella, como si la hiciera por inercia. En cambio luego se entrega. Me confunde. Ella es así, se podría decir.

Los besos son algo prodigioso, a mi me encanta acariciar el labio inferior, tenerlo durante un milisengundo entre mis labios. Ella no permite que haga esto. O no sabe, o no le gusta, o la incomoda. Quizás lo asocie más al sexo que al placer de un beso. Ella suele decir que "a los tíos o dan un beso y ya pensáis que esto va a ser un matrimonio". Esto suele decirlo en uno de sus arrebatos de máximas vitales, ella suele buscar máximas constantemente, a todo lo que le afecta. Como si hubiese una única respuesta a sus inquietudes. Es un ser adorable e impredecible. Quizás no me convenga, quizás no nos convengamos. Quizás si, quizás merezca la pena comenzar a sentir.

Hoy, como apartado musical, Portonovo. Sin duda el disco más extraordinario que he oído en mucho tiempo. Su primer album, "En aquellos tiempos siempre era fiesta", se reúnen diez de las mejores canciones pop que he escuchado en años. Dulcura, armonía, un disco perfecto. Una obra de arte. Sensibilidad pura. www.portonovo.tk

Amo la música por encima de todo lo que no puedo llegar a sentir.

0 comentarios